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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Música humana o divina, por José Manuel Ruiz García

Anda el mundo de la música procesional bastante convulso por cierto cambio que se viene produciendo. Gracias a Dios, en los últimos años el cofrade cuida hasta el último detalle del cortejo en la calle. La música, como parte importante de esta puesta en escena y siempre tan cercana a nuestros sentimientos más profundos, no lo es menos. Este movimiento que desde hace algún tiempo acá va in crescendo, trae de cabeza a la mayoría de directores de las bandas de música que vienen a nuestra ciudad, ya que se trata de una corriente que se lleva reivindicando desde un amplio sector, más purista y selecto. La misma viene iniciada y abanderada hace ya años atrás por una página web de música cofrade de todos conocida como patrimonio musical y a la que un servidor se honra pertenecer. Habrán deducido que me refiero a los repertorios de Semana Santa de las citadas formaciones.

La música culta en forma de marcha procesional viene abriéndose camino de nuevo con gran fuerza, recordándonos, por si algún día se nos olvidó, esa instrumentación escrupulosamente perfecta a la que podríamos denominar "música de armonía religiosa". Ella nos sumerge en el éxtasis más profundo, melodías cautivadoras nos motivan al recogimiento contemplando una conmovedora escena de la Pasión del Señor. El compositor nos hace revivir a través de su música diferentes estados de ánimo acordes con dicho momento, conformando un enclave mágico, ideal e irrepetible. No es una composición cualquiera, su evolución ha sido lenta a lo largo de los años, pero siempre utilizando recursos que sólo están al alcance de los maestros más cualificados. Los Font, Gámez, Beigbeder, Farfán o Morales son algunos de los más claros exponentes, dejándonos un legado de piezas que nunca quedarán en el olvido y que sin duda alguna se podrían comparar con las más grandes composiciones de la música clásica. Si buscáramos este referente en Cádiz, seguro que todos coincidiríamos en citar a Eduardo Escobar de Rivas como el más destacado… Analicen sino la marcha ¡Ecce-Homo! y comprenderán de qué les hablo. Esta forma de componer no tiene otro secreto que llevar a cabo esa técnica sagrada consistente en unir meticulosamente en un pentagrama la armonía, el ritmo y la melodía de forma inspiradísima, solo al alcance de unos pocos privilegiados.

En los últimos años, se ha dado el caso de personas poco versadas en el tema y sin ningún tipo de cargo en la cofradía, con tan solo formar parte del cortejo, han ido a la trasera del palio a casi imponer que les tocaran aquella o la otra marcha, saltándose totalmente el protocolo existente y acordado entre junta y banda. Incluso hay veces que al director le ha llegado en la misma salida procesional más de un repertorio distinto a su mano de la misma cofradía.

Todo ello se trató convenientemente hace algún tiempo en una mesa redonda cofrade-musical entre los directores bandísticos referentes en la provincia: Enrique Galán, Javier Alonso, Gabriel Vadillo y Manuel Forero. El resultado fue muy gratificante; poco a poco van dando el paso necesario al frente con sus respectivas formaciones y se van eliminando composiciones "bajo la sospecha" de tratarse de marchas procesionales, esperando que las cofradías tomen también el camino correcto. La única solución, como se deduce, pasa sin lugar a dudas por que las juntas de gobierno se dejen aconsejar por gente cualificada o por el propio director de la banda que acompaña. Tras el palio, es necesaria tan solo la figura del diputado de banda, como un intermediario solo y exclusivamente entre junta y banda o para solucionar un caso puntual que se presentara, como el que he hecho mención anteriormente. Una marcha ya no solo debe tener calidad, sino que voy a más, debe reunir unas características acordes al lugar de su interpretación, en la que se haga resaltar más aun si cabe su belleza. Para esto, hace falta la opinión de un músico que aporte sus conocimientos. Tenemos la solución a la mano, solo la unión entre las bandas de música en esta misma dirección podrá marcar la senda hacia el grado sumo de la marcha procesional y mostrarnos la diferencia entre la música humana y la divina.

José Manuel Ruiz García

Fuente: http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1147356/musica/humana/o/divina.html

viernes, 21 de mayo de 2010

Reseña sobre la marcha ¡Piedad! (del maestro Juarranz)



Breve reseña histórica sobre esta marcha realizada por el historiador musical gaditano, José Manuel Ruiz García:

-El autor compone esta marcha como su marcha postuma, es decir, la última antes de morir en 1897, dedicada como rezan las cronicas " A una cofradia de Cadiz del Viernes Santo". Efectivamente, hablamos de Piedad, que en aquella época salia el Viernes Santo. Dos años mas tarde (1898), se llegaron a tocar tras la Cofradia de Piedad hasta cinco veces esta composición y ademas se citaban hasta las calles, al año siguiente esta mas otra llamada Una Lagrima, preciosa...

Las últimas palabras del maestro Juarranz a sus antiguos musicos de Ingenieros Zapadores en el lecho de muerte fueron estas: - Cuando yo no esté, tocad la marcha Piedad, porque puede que resucite.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Sobre la marcha "Lágrimas" de Cubiles

Este año, muchas miradas irán dirigidas al instante en que se abra el portalón de la Iglesia de San Antonio y a los inconfundibles sones de Lágrimas celebremos los trescientos cincuenta años de la Archicofradía de Columna. La delicada "marcha lenta" que en un mes de marzo de 1960 regalara el eminente pianista José Cubiles Ramos para conmemorar su tricentenario, lucirá este año más bella que nunca por toda la ciudad recordándonos dicha efeméride. Allí, en el archivo de la casa de hermandad la encontramos un servidor y Javier Alonso Barba ya algo longeva y guardada con mucho recelo y todo el cariño del mundo. Así se desprendía en la mirada de su hermano mayor, Luis Benítez, que como oro en paño presumía de ella y nos la mostraba. Con sus cubiertas perfectamente encuadernadas, pasábamos aquel guión para banda manuscrito por el autor con sumo cuidado; su portada rezaba así: "A la Venerable y Real Archicofradía de Ntro. Padre Jesús de la Columna y Ntra. Sra. la Santísima Virgen de las Lágrimas, en homenaje de fervor a nuestra Venerada Imagen". Entre página y página, aparecía impreso en letra pequeña y vertical el lema "Sociedad General de Autores de España", a la que el maestro pertenecía. Fue en ese mismo instante cuando el maestro Alonso apercibió algunos cambios sufridos en su interpretación a lo largo de los años; prueba de ello eran la falta de varios compases, omitidos en todas sus grabaciones en la parte central de la marcha (sin ninguna razón aparente) alterando considerablemente su estructura formal. A partir de ahí, nuestra intención no fue otra que la marcha sonara tal y como se concibió para su aniversario, en su versión original… ¡qué mayor regalo para la hermandad!... Y así fue como en el tradicional concierto de la Tertulia Al Palo la escuchamos, no siendo éste el único momento ya que el Viernes de Dolores escucharemos nuevamente sus sones en un histórico concierto en la Iglesia del Carmen.

Pero tanto el maestro Alonso como yo, comentábamos con elogios pero a su vez con mucha extrañeza su extraordinaria instrumentación, muy poco frecuente en una persona que siempre se había destacado ¡y de qué manera! por sus dotes pianísticas. De todos es conocido el encomendar a algunos prestigiosos músicos militares la labor de realizar la instrumentación de algunas afamadas composiciones de nuestra Semana Santa; prueba de ello y por citar algunas tenemos las marchas de los hermanos Manuel y José Font de Anta, cuya instrumentación las realizaba su padre, Manuel Font Fernández de la Herranz (que dirigía la Banda de Música Municipal de Sevilla); nuestro paisano el maestro Salvador Guerrero Reyes, que manda las melodías de las composiciones Nazareno del Amor y Esperanza Gaditana a través de un amigo a Madrid para su instrumentación y cae en manos nada menos que de Manuel Gómez de Arribas (autor de la celebérrima marcha Aquella Virgen, que curiosamente cumple aniversario); o la que en breves días se va a recuperar, de título Al Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, composición del maestro Camilo Gálvez Ruiz a la bella efigie gaditana, cuya instrumentación para banda nace del director de la Banda de Música de Educación y Descanso, Enrique Matute y Mira… Podrían citarse muchas más, pero valgan éstas como ejemplo.

Hace tan sólo unos días y carcomido por dicha inquietud, ojeando un diario con fecha 13 de marzo de 1960 en la Hemeroteca de Diario de Cádiz, encontré un valioso artículo en el que una misteriosa firma (F.P.), llamaba la atención sobre la ausencia ese año de bandas en muchas cofradías por los problemas financieros de la época. Éste, acababa de esta sorprendente forma: "(…) Con Lágrimas en instrumentación, creemos del maestro Martín Domingo de la Municipal Madrileña, José Cubiles ha hecho su aportación al buen repertorio de marchas procesionales españolas".

Por ello y con la venia del maestro José Cubiles, quiero hacer una merecida mención en el año de su aniversario al que parece pudo tener el honor de dar la forma para su interpretación en nuestras calles a esta gran composición. José María Martín Domingo nace en Mahón un 23 de mayo del 1889, siendo su padre músico militar el que le da las primeras nociones. A los catorce años ya era músico de primera por oposición. En 1904, ingresa como profesor solista en la Banda de Alabarderos y con veinticinco, ya era músico mayor del Ejército. Años más tarde, entra como solista de trompeta en la Banda Municipal de Madrid, actuando con ella más de un millar de veces. Regresa al Ejército en 1918 como director de banda en de guarnición en Navarra y Canarias, volviendo años más tarde y ya de por vida a ocupar el puesto de subdirector en la Municipal de Madrid. Famoso por sus grandes dotes como compositor y director, destacó por sus pasodobles, de entre los más conocidos Marcial, eres el más grande y Lagartijilla. Pero sin lugar a dudas, todos señalaban y elogiaban su gran labor como transcriptor de las mejores páginas sinfónicas y dramáticas para banda de música. Pudo ser en uno de esos famosos cafés de tertulia del Madrid de la época, donde se reunía con Jacinto Guerrero o el propio José Cubiles, donde en alguna de esas charlas, naciera la idea de crear la marcha Lágrimas o nuestro paisano le hablara de su intención. Recibió entre sus más destacadas distinciones la Medalla de la ciudad de Madrid y la de la Villa de París. Mientras expira en su lecho, su banda interpretaba en el Parque del Retiro su último pasodoble dedicado a su madre un 16 de julio de 1961. De ser así (y parece muy probable), nada sería más prestigioso para la marcha Lágrimas, siendo de gran valor que estos dos genios de la música del siglo XX hayan formado parte conjunta en la creación de toda una obra de arte de la Semana Santa gaditana. Feliz aniversario.

Jose Manuel Ruiz García.

fondo_musical@hotmail.com

Fuente: Diario de Cádiz